Mi primer año trabajando, un día llegué a clase y encontré un montón de pelitos alrededor del bote de los pinceles. Y descubrí, además, que a algunos de los pinceles les habían "cortado el pelo". Así que cuando llegaron los niños les hice sentar, y les dije que tenía que hablar seriamente con ellos. Les conté lo que había ocurrido, y que esperaba que quien lo había hecho me lo dijera. Naturalmente todos dijeron "yo no he sido, yo no lo he hecho".
Entonces les dije lo normal. Que lo que habían hecho estaba muy mal, pero que mentir era todavía peor. Y que si quien lo había hecho lo admitía entonces... Víctor (la bruja de Rapunzel) no me dejó terminar. Preguntó "maestra, ¿verdad que no le pasará nada al que lo haya hecho?"
- No, no le pasará nada.
Y Víctor miraba a los demás como animándoles a confesar su falta. Pero nadie decía nada. Y él insistía:
- Pero, maestra, ¿verdad que no lo vas a castigar?
- No, Víctor, no lo voy a castigar.
Y Víctor sigue mirando a los demás, como diciendo "venga, ánimo, que no pasa nada". Y los demás siguen en silencio. Y él pregunta una vez más:
- ¿A que no le va a pasar nada al que lo haya hecho?
Y yo niego con la cabeza de nuevo y entonces él, muy bajito y rápidamente, agachando la cabeza dice:
- He sido yo.
Jajajajajajajaj, ¿como le iba a castigar, si casi me da la risa? Además, era un encanto de niño que siempre se quería sentar "a mi ala" :) como él decía...
Maestla
viernes, 12 de diciembre de 2003
Niños y tijeras (I)
Creo que ya os he contado que la comisión de Navidad del colegio ha encargado una parte de la decoración del centro a cada aula. Y que en mi clase había que pintar y recortar unos cinco adornitos por niño. Naturalmente no esperaba que mis niños fueran capaces de recortar los más complicados, pero había otros más sencillos que quizás Melisa, Adrián o Elena, por ejemplo, que son algunos de los niños más avanzados, podrían recortar. Y decidí probar.
Una de las cosas que menos me gusta usar en clase son las tijeras. A pesar de que son tijeras sin punta, creo que 24 niños de tres años con unas tijeras en la mano tienen mucho peligro. Pero claro, tengo que hacerlo, porque poco a poco tienen que ir adquiriendo destreza en sus manitas.
La primera vez que las saqué fue hace unas semanas. Aproveché un día que habían faltado muchos niños. Teniendo menos, sería más fácil controlarlos y evitar "accidentes". Antes de comenzar le di un poco de misterio al tema, les expliqué que íbamos a hacer una cosa "de mayores", que la íbamos a hacer porque sabía que se iban a portar muy bien y que iban a seguir mis instrucciones... y entonces, cuando estaban llenos de curiosidad, les dije que íbamos a recortar con las tijeras. Gritaron y aplaudieron, porque siempre les hace mucha ilusión. Y entonces les dije que había dos "reglas" que tenían que aprender: "Las tijeras son para el papel" era la primera. Y "Los papeles van a la papelera" era la segunda. Porque aquel día, que para muchos era el primero en que usaban unas tijeras, simplemente les di periódicos para que recortaran libremente.
Les hice memorizar las normas, y hablamos de lo que ocurriría si no las cumplían... Bueno, todo fue muy bien, y no hubo ningún problema.
Así que esta semana las saqué un poco más confiada. Les recordé las normas, y nos pusimos a ello. Y todo iba bastante bien. Como expliqué ayer, no me fiaba de que recortaran los adornitos, así que les di periódicos de nuevo, pero esta vez con un triángulo dibujado. Pensé que si salía mal, simplemente los tiraríamos. Y, si salía bien, podríamos pintarlos y hacer estrellas juntándolos de dos en dos. Y ya os dije que el trozo de papel más grande que quedó, era menor que la uña de mi pulgar... Pero bueno, todo parecía transcurrir con normalidad. No podía creer que estuviera teniendo tanta suerte... y antes de seguir tentando a mi destino, decidí que era la hora de guardar las tijeras.
¡¡Ay!! ¿Por qué se me ocurrió ir al otro extremo de la clase para coger las tijeras de Nahida? Justo desde la pizarra levanté la vista a tiempo para ver como Paco "Fuerte" dejaba sus tijeras rápidamente sobre mi mesa mientras me lanzaba una mirada culpable. Bueno, no sé, supongo que es mi trabajo. Pero con el tiempo voy descubriendo más fácilmente en los niños esas miradas de "¡¡Ups...que no me haya visto!!" Pues Paco tenía esa cara. Y la sonrisa con que Lina lo miraba tampoco presagiaba nada bueno...
Me acerqué rápidamente, mientras él metía barriga, la tapaba con sus manos, y negaba con la cabeza antes de escuchar la pregunta que sabía que yo le iba a hacer: "Paco ¿qué has hecho?"
- Nada...
- ¿Nada? A ver...
- No, nada... -y daba pasitos hacia atrás mientras yo estiraba mi mano para coger su suéter y levantarlo. Y entonces lo vi. El pantalón (nuevo, recién estrenado de esa mañana) llevaba una goma negra en la cintura que se podía tensar mediante unos botones. Eso era por la mañana. Ahora la goma estaba cortada en dos, y comenzaba a escurrirse hacia las profundidades de los agujeros de donde salía. Conseguí pillarla a tiempo y hacer un nudo para que no se escondiera del todo y justo entonces vi el suelo: Allí estaba otro de los botones con los que se tensaba la goma, así como dos o tres pedacitos de goma más.
No sé cómo pudo ser tan rápido cortando, porque en realidad sólo lo perdí de vista un instante, pero bueno, al menos me alegré de que fueran sus propios pantalones los que cortara, porque normalmente estos críos tienden a cortar las cosas de los demás (especialmente, la ropa y el pelo...)
Maestla
Una de las cosas que menos me gusta usar en clase son las tijeras. A pesar de que son tijeras sin punta, creo que 24 niños de tres años con unas tijeras en la mano tienen mucho peligro. Pero claro, tengo que hacerlo, porque poco a poco tienen que ir adquiriendo destreza en sus manitas.
La primera vez que las saqué fue hace unas semanas. Aproveché un día que habían faltado muchos niños. Teniendo menos, sería más fácil controlarlos y evitar "accidentes". Antes de comenzar le di un poco de misterio al tema, les expliqué que íbamos a hacer una cosa "de mayores", que la íbamos a hacer porque sabía que se iban a portar muy bien y que iban a seguir mis instrucciones... y entonces, cuando estaban llenos de curiosidad, les dije que íbamos a recortar con las tijeras. Gritaron y aplaudieron, porque siempre les hace mucha ilusión. Y entonces les dije que había dos "reglas" que tenían que aprender: "Las tijeras son para el papel" era la primera. Y "Los papeles van a la papelera" era la segunda. Porque aquel día, que para muchos era el primero en que usaban unas tijeras, simplemente les di periódicos para que recortaran libremente.
Les hice memorizar las normas, y hablamos de lo que ocurriría si no las cumplían... Bueno, todo fue muy bien, y no hubo ningún problema.
Así que esta semana las saqué un poco más confiada. Les recordé las normas, y nos pusimos a ello. Y todo iba bastante bien. Como expliqué ayer, no me fiaba de que recortaran los adornitos, así que les di periódicos de nuevo, pero esta vez con un triángulo dibujado. Pensé que si salía mal, simplemente los tiraríamos. Y, si salía bien, podríamos pintarlos y hacer estrellas juntándolos de dos en dos. Y ya os dije que el trozo de papel más grande que quedó, era menor que la uña de mi pulgar... Pero bueno, todo parecía transcurrir con normalidad. No podía creer que estuviera teniendo tanta suerte... y antes de seguir tentando a mi destino, decidí que era la hora de guardar las tijeras.
¡¡Ay!! ¿Por qué se me ocurrió ir al otro extremo de la clase para coger las tijeras de Nahida? Justo desde la pizarra levanté la vista a tiempo para ver como Paco "Fuerte" dejaba sus tijeras rápidamente sobre mi mesa mientras me lanzaba una mirada culpable. Bueno, no sé, supongo que es mi trabajo. Pero con el tiempo voy descubriendo más fácilmente en los niños esas miradas de "¡¡Ups...que no me haya visto!!" Pues Paco tenía esa cara. Y la sonrisa con que Lina lo miraba tampoco presagiaba nada bueno...
Me acerqué rápidamente, mientras él metía barriga, la tapaba con sus manos, y negaba con la cabeza antes de escuchar la pregunta que sabía que yo le iba a hacer: "Paco ¿qué has hecho?"
- Nada...
- ¿Nada? A ver...
- No, nada... -y daba pasitos hacia atrás mientras yo estiraba mi mano para coger su suéter y levantarlo. Y entonces lo vi. El pantalón (nuevo, recién estrenado de esa mañana) llevaba una goma negra en la cintura que se podía tensar mediante unos botones. Eso era por la mañana. Ahora la goma estaba cortada en dos, y comenzaba a escurrirse hacia las profundidades de los agujeros de donde salía. Conseguí pillarla a tiempo y hacer un nudo para que no se escondiera del todo y justo entonces vi el suelo: Allí estaba otro de los botones con los que se tensaba la goma, así como dos o tres pedacitos de goma más.
No sé cómo pudo ser tan rápido cortando, porque en realidad sólo lo perdí de vista un instante, pero bueno, al menos me alegré de que fueran sus propios pantalones los que cortara, porque normalmente estos críos tienden a cortar las cosas de los demás (especialmente, la ropa y el pelo...)
Maestla
Preparativos navideños
Este año, como regalo de navidad, mis niños "están haciendo" (entre comillas, porque mis compañeras y yo hacemos más que ellos) unos portaretratos. Están hechos con una bandeja de corcho blanco y forrados con papel de seda de colores hecho trocitos. Quedarán (eso espero) muy bonitos.
Hemos pedido a los padres unas fotos de los niños para incluirlas, aunque no les hemos dicho para qué. Y esta mañana he vuelto a llevarme la cámara digital al cole, porque si hay padres que todavía no me han traído las fotos de carnet que solicitamos a principio de curso, podéis imaginar cuando me llegarán algunas de las de navidad. Y claro, tampoco es plan hacer que unos niños se lleven el regalo con fotos y otros no...
Además de eso, estamos preparando la decoración navideña del colegio. Resulta que "La comisión de festejos de navidad" ha aprovechado la semana que yo he estado mala para dar (a traición) las instrucciones sobre la decoración del centro. Cada niño tiene que pintar y recortar una campana, la cara de uno de los Reyes Magos, y tres o cuatro adornitos para el árbol. Pero bueno, mis niños con tijeras tienen mucho peligro... aún así, ayer se las di. Decidí hacer una prueba. Le di a cada uno media hoja de periódico con un triángulo gigantesco dibujado en ella y les pedí que lo recortaran. Era para ver si alguno podía llegar a recortar al menos la campana...
Os puedo decir que el trozo más grande era menor que la uña de mi pulgar... así que, es fácil pensar lo que harían con los adornos, ¿verdad? Total que me toca recortar... mmm... rey, campana, y tres adornos, multiplicado por 24 niños... ¿os hacéis una idea?
Ah, bueno, y eso es la decoración del colegio. Luego queda la decoración de mi aula!!!!!!!!!!!!! Total, que he dicho en casa que este viernes traeré del cole tijeras para todos, y tendrán que ponerse a recortar... mientras yo barnizo portarretratos, jajajajajajaaj.
Maestla
Hemos pedido a los padres unas fotos de los niños para incluirlas, aunque no les hemos dicho para qué. Y esta mañana he vuelto a llevarme la cámara digital al cole, porque si hay padres que todavía no me han traído las fotos de carnet que solicitamos a principio de curso, podéis imaginar cuando me llegarán algunas de las de navidad. Y claro, tampoco es plan hacer que unos niños se lleven el regalo con fotos y otros no...
Además de eso, estamos preparando la decoración navideña del colegio. Resulta que "La comisión de festejos de navidad" ha aprovechado la semana que yo he estado mala para dar (a traición) las instrucciones sobre la decoración del centro. Cada niño tiene que pintar y recortar una campana, la cara de uno de los Reyes Magos, y tres o cuatro adornitos para el árbol. Pero bueno, mis niños con tijeras tienen mucho peligro... aún así, ayer se las di. Decidí hacer una prueba. Le di a cada uno media hoja de periódico con un triángulo gigantesco dibujado en ella y les pedí que lo recortaran. Era para ver si alguno podía llegar a recortar al menos la campana...
Os puedo decir que el trozo más grande era menor que la uña de mi pulgar... así que, es fácil pensar lo que harían con los adornos, ¿verdad? Total que me toca recortar... mmm... rey, campana, y tres adornos, multiplicado por 24 niños... ¿os hacéis una idea?
Ah, bueno, y eso es la decoración del colegio. Luego queda la decoración de mi aula!!!!!!!!!!!!! Total, que he dicho en casa que este viernes traeré del cole tijeras para todos, y tendrán que ponerse a recortar... mientras yo barnizo portarretratos, jajajajajajaaj.
Maestla
domingo, 30 de noviembre de 2003
La vida familiar de Papá Noel
Hoy os puedo contar que en el cole empieza a oler a Navidad :) Me encanta!!! El otro día, me dijo Elena muy seria: "Maestla, Papá Noel me va a traer un montón de regalos". "¿Sí?" le dije yo- "¡Qué bien!", pero ella añadió, con gesto compasivo "Pero, ¿sabes, maestla? Papá Noel está soltero..." jajajajajaj, por poco me muero de risa :) Yo le dije que no, que estaba casado, y ella muy sorprendida, lo negó. Yo le insistí en que sí, y ella me preguntó "¿de verdad?". "Si, de verdad" dije yo. "¿Y, con quien?" me preguntó muy intrigada. Yo le expliqué que estaba casado con una mujer, vestida de rojo, como él, y que le ayuda a preparar los regalos para los niños. Y le dije que, si quería, le enseñaría una foto. Ella me dijo que sí, así que ahora tengo que ponerme a buscar una foto de familia de Papá Noel, jajajajajajaja.
Maestla
Maestla
La mortadela cuadrada
El otro día tuve que "poner a pensar" a Paco "Fuerte". Normalmente le cuesta mucho almorzar, y nunca quiere terminar su bocadillo. Su madre suele ponérselo demasiado grande, y él protesta. Pero, la mayor parte de las veces, al menos come la mezcla del bocadillo, aunque se deje parte del pan.
El otro día ocurrió lo mismo, como de costumbre. La diferencia era que ni siquiera quería comerse la mezcla. Ya estaban todos los niños en el patio y sólo quedaba él, así que le permití salir con la condición de que terminara de comer la mezcla sentado en el bordillo antes de ir a jugar. Y me prometió que lo haría así.
Fui al lavabo y cuando volví Paco ya estaba jugando, por lo que supuse que había terminado su almuerzo. Después de un rato, cuando iba hacia clase a coger pañuelos de papel para limpiar algunas narices, encontré la mortadela de Paco, en el suelo, tapada con unas cuantas piedrecitas. Decidí concederle el beneficio de la duda. Su hermano también viene al cole, y está en la clase de 5 años, por lo que juega en el mismo patio. La mortadela (cuadrada, y muy particular) podía ser de él.
Me acerqué a Paco y le pregunté "¿terminaste tu almuerzo?" Y él me dijo que sí. "Ven un momento" le pedí. Y, de la mano, le conduje hasta la mortadela semienterrada. La señalé y no dije nada. Él miró, y se quedó con la cabeza agachada.
"¿Qué es esto?" Le pregunté. Él, siguió con la cabeza agachada. "¿Es tu mortadela? ¿La has tirado tú?". Nada. Siguió con la cabeza agachada, sin querer mirarme ni responderme. Así que le dije que tenía que sentarse a pensar (en el sol, eso sí, que hacía mucho frío) y que cuando pensara qué responder, me avisara.
La hora del patio terminó, y Paco no me dijo nada respecto a la mortadela... Además de "fuerte" es un poco cabezota :)
Maestla
El otro día ocurrió lo mismo, como de costumbre. La diferencia era que ni siquiera quería comerse la mezcla. Ya estaban todos los niños en el patio y sólo quedaba él, así que le permití salir con la condición de que terminara de comer la mezcla sentado en el bordillo antes de ir a jugar. Y me prometió que lo haría así.
Fui al lavabo y cuando volví Paco ya estaba jugando, por lo que supuse que había terminado su almuerzo. Después de un rato, cuando iba hacia clase a coger pañuelos de papel para limpiar algunas narices, encontré la mortadela de Paco, en el suelo, tapada con unas cuantas piedrecitas. Decidí concederle el beneficio de la duda. Su hermano también viene al cole, y está en la clase de 5 años, por lo que juega en el mismo patio. La mortadela (cuadrada, y muy particular) podía ser de él.
Me acerqué a Paco y le pregunté "¿terminaste tu almuerzo?" Y él me dijo que sí. "Ven un momento" le pedí. Y, de la mano, le conduje hasta la mortadela semienterrada. La señalé y no dije nada. Él miró, y se quedó con la cabeza agachada.
"¿Qué es esto?" Le pregunté. Él, siguió con la cabeza agachada. "¿Es tu mortadela? ¿La has tirado tú?". Nada. Siguió con la cabeza agachada, sin querer mirarme ni responderme. Así que le dije que tenía que sentarse a pensar (en el sol, eso sí, que hacía mucho frío) y que cuando pensara qué responder, me avisara.
La hora del patio terminó, y Paco no me dijo nada respecto a la mortadela... Además de "fuerte" es un poco cabezota :)
Maestla
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